miércoles, 11 de abril de 2012

Gestor vs Político


Según nuestro estimable Diccionario de la Lengua Española (de la RAE, no de Wikipedia), dícese:

Gestor: Persona de una empresa que participa en la administración de esta.
Político: Dicho de una persona: Que interviene en las cosas del gobierno y negocios del Estado.


Aparentemente, la definición es equivalente; unos dedicados a la empresa (pública o privada), y otros dedicados a la administración del Estado.
Pero mi pregunta es; si ambas definiciones son equivalentes, ¿cómo hemos llegado a que ambas parezcan casi antagónicas?


Si tomamos la definición de político que aparece en la mencionada Wikipedia, nos refiere; “Un político es una persona que se dedica a realizar actividades políticas; es decir, todo lo que representa la adquisición, el mantenimiento y la gestión del poder en instituciones o ámbitos públicos. Es un miembro formalmente reconocido y activo de un gobierno, o una persona que ejerce influencia sobre el modo en como una sociedad es regida, por medio de conocimiento sobre las dinámicas sociales y el ejercicio del poder.”


Si podemos suponer que esta enciclopedia es un reflejo, mas o menos aproximado, del actual pensamiento social, obtenemos dos axiomas totalmente sorprendentes:
  • 1.La actividad política consiste en “la adquisición, el mantenimiento y la gestión del poder”. Es decir EL PODER, como objetivo y fin de actividad política.
  • 2.Que es una persona que “ejerce influencia por el conocimiento de las dinámicas sociales y el ejercicio del poder”. Es decir, que es capaz de influir en las masas de votantes por conocimiento de la sociedad y/o el poder que ostentan. No veo por ningún lado el conocimiento de las materias que ello conlleva. 

Y digo yo, ¿donde se reflejan los objetivos de gestión de una sociedad a través de los medios propios de la Administración?, ¿no eran los políticos los encargados de gestionar nuestros recursos para obtener un bien común?.

Si tomamos como referencia la situación actual y el tan aclamado eslogan de “mas por menos”, claramente lo que necesitamos para el buen gobierno de las administraciones son buenos gestores. 

¿Serán capaces nuestros políticos de cambiar de tal manera que sean recordados como buenos gestores???

6 comentarios:

  1. Al final no tendrán nada que ver. Todo seguirá igual.

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  2. Me parecen interesantes las reflexiones sobre politico y gestor con conclusiones que derivan de la situación de crisis en que estamos sumidos y que pueden distorsionar los conceptos. Creo que, aún siendo consciente de lo anterior e incluso admitiendo que la situación nos lleva, cuanto menos, al desencanto, no podemos olvidar que el origen del concepto de política arranca de la antigua Grecia, del término "politikos", es decir de los que vivìan en la "polis", en la ciudad y que los temas públicos, los que afectaban a los ciudadanos se denominaban "politicoi" frente a los particulares o privados que se denominaban curiosamente "idioticós" palabra que fue derivando hacia el significado de inculto y mas tarde dio origen al término idiota.
    Con todo esto pretendo defender en términos generales y abstractos a la politica y a los que se dedican a gestionar la cosa pública con independencia de la falta de competencia de muchos de ellos e incluso de honradez de algunos. Político no puede estar enfrentado a gestor en el sentido que planteas, no son incompatibles y es nuestra obligación protestar, denunciar y rebelarnos frente a la incompetencia o al olvido de cual es su misión que, en efecto, es gestionar con eficacia la cosa pública.
    Creo que si los visitantes de tu blog se animan podiamos establecer un interesante debate no sólo sobre el concepto sino también sobre los medios de ejercer el control y la manera de exigir su eficacia.
    Termino recomendando, aunque Saramago es un autor dificil, leer su novela Ensayo sobre la lucidez cuyo argumento plantea qué ocurre cuando en unas elecciones la mayoría vota en blanco y al repetirlas aumenta el porcentaje de este voto.

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    1. La intención de la reflexión es el análisis de la dualidad de las dos facetas que deben manejar los políticos en activo. En primer lugar tenemos la actividad política como planteamiento de principios e ideas y su desarrollo social, mientras que los miembros de un buen gobierno deben traducir dichas ideas en hechos y su traslado a la sociedad.
      Obviamente no todos los buenos políticos alcanzan la categoría de gestores, y no todos los gestores alcanzan la categoría de buenos gestores.
      Gracias por tu aportación.

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    2. No estoy de acuerdo con tu conclusión, un buen pólítico tiene la obligación de poner en práctica de forma eficiente las ideas y propuestas que han hecho que, en democracia, haya sido elegido y solo podrá ser calificado como buén político si las medidas y hechos en que se deben traducir esas ideas se aplican efizcamente, en caso contrario será un buen teórico pero no un buen político. Otra cosa es que el cambio de las circunstancias, como ocurre actualmente con la crisis, haga que la fidelidad a sus planteamientos iniciales no sea la política mas adecuada en ese nuevo escenario, pero el sistema tiene los mecanismos para que el cambio necesario se produzca sin desvirtuar por ello la ètica del pólitico que en última instancia tendría, si no fuera posible otra opción, la tan poco usual de la dimisión. Te agradezco tu respuesta, y animo de nuevo a tus otros visitantes a continuar la polémica con sus puntos de vista y , como te decía, a sugerir que acciones (¿informaticas?) puede tomar el ciudadano para ejercer el control o exigir la eficacia.

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  3. Creo que solo si también la sociedad cambia. Los politicos son unos miembros más de la sociedad, y como tales, reflejo de los sentimientos, valores y deseos de esta. Una buena gestión es el buen hacer en el ámbito encomendado, y como tal es una labor personal que se puede hacer bien ó mal tanto en la vida pública como en el sector privado. Es evidente la mediocridad de nuestra clase dirigente , pero tampoco la gestión empresarial actual, en general, es paradigma de ética.Si como ciudadanos, percibimos el ejercicio de la política como un fin en si mismo, y no en aras del bien común, igualmente, como clientes de bienes y servicios, percibimos el ejercicio de la actividad empresarial como un médio de enriquecimiento ilimitadola, y no de servicio al cliente. Solo la gestión ética de las tareas elegidas ó encomendadas, nos permitirá cambiar el estado de las cosas actuales

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    1. Entiendo que la ética, como hilo conductor de la sociedad, es un fundamento claramente escaso. Por otro lado la política se adapta a las necesidades demandadas por la sociedad. Quizá un cambio social sea el principio de todo, pero en ese caso nos encontraríamos en un proceso a largo plazo, y claramente necesitamos igualmente la renovación de los planteamientos a corto plazo.
      Gracias por tu aportación.

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